La muerte y la vida son las dos caras de la misma moneda.Pienso que a los niños no hay que mentirles,hay que hablarles de la muerte con naturalidad,sin dramatizar el tema,pero sin adornarlo demasiado.
Hay niños que visitan los cementerios con sus familiares,desde muy pequeños,habituándose a la presencia de la muerte como algo natural,sin traumas ni complejos.
De todos modos es un tema delicado y cada padre o madre debe actuar según vea en sus hijos un estado de ánimo adecuado,una predisposición a poder comprender,la edad que tengan,etc.
Por supuesto,el concepto que los padres tengan de la muerte,también influirá en los hijos para asumirlo de una manera o de otra.